El trabajo con las creencias implica
una revisión constante; es decir, ciertas ideas han calado hondo en
nuestra psique, y no de manera gratuita ya que han llegado a afectar
nuestra percepción, y por ende nuestro comportamiento.
Aunque después hayamos hecho un buen trabajo, nuestro nuevo comportamiento emergente ha de estar en todo momento respaldado por pensamientos constructivos, posibilitadores y por acciones que están en esa misma línea, es decir, en coherencia. No debemos bajar la guardia y relajarnos, por que esta misma sociedad con sus miedos, ya se encarga de que se hagan sentir y se transmitan todas esas ideas que empequeñecen al ser humano.
Hemos de facilitar que nuestro contexto vital se convierta en un apoyo para reforzar nuestro nuevo estado de ser. Por esto mismo es tan importante SENTIR como auténticamente verdaderos los nuevos conceptos posibilitadores. Si nos quedamos a un nivel meramente intelectual (si solamente entendemos la veracidad de los nuevos pensamientos) y no los integramos verdaderamente, haciendolos “NUESTROS”, entonces los nuevos pilares no tendrán la suficiente solidez. Hemos de sentir estas nuevas ideas, incorporarlas, como si fuera una digestión, hacerlas nuestras, identificándonos totalmente con ellas.
Y además, una acción coherente que las acompañe constituye el mejor apoyo de refuerzo para esas nuevas ideas, lo que nos verá entrando en un bucle de refuerzos positivos.
Aunque después hayamos hecho un buen trabajo, nuestro nuevo comportamiento emergente ha de estar en todo momento respaldado por pensamientos constructivos, posibilitadores y por acciones que están en esa misma línea, es decir, en coherencia. No debemos bajar la guardia y relajarnos, por que esta misma sociedad con sus miedos, ya se encarga de que se hagan sentir y se transmitan todas esas ideas que empequeñecen al ser humano.
Hemos de facilitar que nuestro contexto vital se convierta en un apoyo para reforzar nuestro nuevo estado de ser. Por esto mismo es tan importante SENTIR como auténticamente verdaderos los nuevos conceptos posibilitadores. Si nos quedamos a un nivel meramente intelectual (si solamente entendemos la veracidad de los nuevos pensamientos) y no los integramos verdaderamente, haciendolos “NUESTROS”, entonces los nuevos pilares no tendrán la suficiente solidez. Hemos de sentir estas nuevas ideas, incorporarlas, como si fuera una digestión, hacerlas nuestras, identificándonos totalmente con ellas.
Y además, una acción coherente que las acompañe constituye el mejor apoyo de refuerzo para esas nuevas ideas, lo que nos verá entrando en un bucle de refuerzos positivos.
Es interesante señalar que a menudo
hemos asociado ciertas situaciones a un determinado resultado (por
ejemplo si vivimos en un pueblo pequeño donde “nunca ocurre
nada”).
Es importantísimo cortar ese tipo de asociaciones
mentales. No solamente por el hecho de que nuevos estados mentales
abiertos facilitan que ocurran cosas “nuevas e inesperadas” sino
porque la cerrazón mental nos puede llevar al pesimismo o a la
inacción, lo que empeoraría nuestra situación y podríamos entrar
de nuevo en pensamientos destructivos y creencias similares.
Rompamos esquemas de comportamiento repetitivo. El movimiento genera movimiento, es decir, aumentan las posibilidades (el mundo se mueve si tú te mueves). Diciendo esto, estamos entrando en un discurso que roza el tema de la física cuántica.
Es difícil para mí abordar este tema, pero verdaderamente vivimos en un mundo cuántico. Cuando ensanchamos el abanico de visión (por ejemplo cuando nos movemos o actuamos de forma más o menos creativa ya lo estamos haciendo, pues ese solo gesto implica cierto acto de “fe” en el sentido de que tenemos una actitud abierta a lo que el mundo nos pueda ofrecer con nuestra acción) estamos multiplicando nuestras opciones como observadores. El observador convierte en realidad material lo observado de manera que se manifiesta una de las infinitas potencialidades energéticas.
Se trata de un tema delicado pues no soy en absoluto experta en esta materia (invito a la persona interesada a leer sobre el tema), pero efectivamente el principio de incertidumbre de Heissemberg pone de manifiesto este hecho a nivel subatómico y como vivimos en un mundo compuesto de átomos en última instancia, estas leyes se extrapolan al mundo macroscópico.
Este hecho apenas lo vemos ya que normalmente vivimos con un abanico de visión muy limitado, y se tienden a repetir los esquemas que “observamos” como posibles en tal estrecho angulo de visión.
Por tanto hemos de abrirnos a las
multiples posibilidades y ayudemos a recrear y dar forma a un mundo
multicolor.
Esta entrada (la segunda parte del
trabajo con las creencias), aunque teóricamente la “termino”
ahora, continúa conceptualmente de aquí en adelante (a pesar que
encabezaré las próximas entradas con otros títulos).
Es inevitable enlazar este concepto (para una comprensión del enorme peso que una cultura tiene en nuestra calidad de vida) con otros que influyen en nuestra propia visión como “hombres” o “mujeres” etc..., como veremos. Solo así podremos “redefinirnos” ensanchando insospechada y enormemente nuestra visión de nosotros mismos.


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