“Soy así, qué le voy a hacer”; “A estas
alturas ya no puedo cambiar”; “La vida es así”; “ Fulanito
nunca cambiará, ya he tirado la toalla ”; “Este mundo es un
valle de lágrimas”; “El ser humano tiende a la maldad”…
Estos son ejemplos de frases-cliché que a menudo
escuchamos, pero, ¿de veras te crees víctima de un mundo cruel y
azaroso? ¿de verdad crees que esto es así necesariamente? Bueno,
desde luego todo esto será así si decides creer en ello...pues
ayudas a crear aquello en lo que crees. Elaboraré este aspecto más
tarde para centrarme ahora en otro concepto asociado y de relevancia.
Es muy triste que aún hay muchas personas que están atrapadas en el pensamiento de que el ser humano es “malo” por naturaleza (como si no tuviésemos capacidad de cambio). La clave está en el peligro que encierra una definición basada en polaridades y también en el juicio de valor atribuido a estas, como veremos un poco más abajo.
Por supuesto que siempre habrá diferencia de
opiniones, pero si verdaderamente hay una constante en el alma y
corazón humanos es el anhelo de armonía y unión con los
demás, el deseo de amor en nuestras vidas.
A mi entender, (y este puede parecer un elemento
trasgresor) habríamos de redefinir el concepto del “mal” (que, teniendo un enfoque simplista, queda normalmente etiquetado de manera unilateralmente peyorativa) bajo la luz del
concepto de “la sombra” y de las creencias, como también
veremos.

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